Sipnosis
La Nona de Roberto "Tito" Cossa fue escrita en el año 1977 y desde esa fecha a la actualidad es una de las piezas teatrales de humor grotesco más representadas en la Argentina y el mundo entero. En el año 1979 fue llevada al cine por el director Héctor Olivera, contando entre sus protagonistas a Pepe Soriano, Juan Carlos Altavista (Minguito) y Osvaldo Terranova entre otras figuras.
Es la historia de la decadencia de una familia que al tener que mantener a una vieja de cien años (La Nona), que a medida que pasa el tiempo tiene más hambre y vitalidad, cae en la ruina económica.
Los personajes de este grotesco son siete: "La Nona", que devora cuanto se le pone adelante pero con la particularidad de que mientras más come más hambre tiene. "Chicho" el nieto menor que en cuarenta años nunca trabajó porque según el "es un artista". "Carmelo" (hermano mayor de Chicho) que es el único que aporta dinero a la casa trabajando dieciséis horas por día. "María" (esposa de Carmelo) que junto con "Anyula" (la hija solterona de La Nona) son las que llevan adelante la casa y atienden de manera esclavizante a la vieja. Y por último "Martita" (la hija de María y Carmelo) que siempre está de paso porque trabaja "de noche" en una farmacia.
Todo el conflicto se desencadena cuando la situación (como dice Carmelo) "no da para más y la casa necesita otro ingreso". Entonces intentará hacerlo trabajar a su hermano, pero Chicho argumentando que es un "artista y si trabaja pierde la inspiración" buscará las mil y una formas de esquivar el bulto. A partir de aquí se desencadenaran una serie de situaciones cómicas, desopilantes, trágicas y reflexivas para arribar a un final inesperado.
La Nona es considerada uno de los mejores exponentes del grotesco de nuestro país. Una obra que desde un humor inteligente nos hace reír de las miserias humanas.
Este es un espectáculo dirigido a todo público porque creemos que no va a haber espectador que no se identifique desde el llanto y la risa con los personajes de esta historia que está anclada en el corazón de la gente.
La Compañía Teatral Tragedia Argentinas ya desde el éxito de su anterior espectáculo "Esperando la carroza" viene trabajando para que el nivel del teatro local esté a la altura de los mejores del país. Por eso queremos invitar a todos el público en general y amante del buen teatro a que se acerquen a disfrutar de un espectáculo que cuenta con un elenco de primerísimo nivel artístico.
Sinopsis
Cuenta la historia de un adinerado burgués llamado Orgón que es muy devoto y un día en misa conoce a un hombre llamado Tartufo quien finge ser un hombre de dios.
Orgón lo invita a vivir a su casa pues lo considera su hermano.
Un día Orgón sale de viaje y a su regreso le dice a Tartufo que quiere formalizar lazos con él y decide darle la mano de su hija en matrimonio a pesar de que ya se la había prometido a Valerio un hombre de buena familia y buen muchacho, Tartufo le dice que lo alaga y que lo iba a pensar.
Cuando la noticia del matrimonio obligado llega a oídos de Elmira por medio de la sirvienta Dorina ella le pide a Tartufo hablar a solas con él para llegar a un acuerdo y que no se case con su hija, en esa platica Tartufo le confiesa que está enamorado de ella y que no se quiere casar con Mariana sino con ella.
Reparto
abr 28, 2026
De pronto me rodeaban sollozos. Algunos discretos, apagados, otros abiertos. En una esquina del escenario, un personaje de los dos presentes había muerto y con ello le recordaba a los presentes a sus propios muertos, cercanos o lejanos, recientes o antiguos, todos ellos parte del tributo que los mineros pagan a la mina cuyo nombre, pese a su letalidad, se pronuncia en Asturias casi reverencialmente. Bajó a La Mina, trabaja en La Mina, estuvo en La Mina, se accidentó en La Mina… murió en La Mina.
Hay pocas cosas más complicadas para un actor que morir en escena. El riesgo del ridículo es siempre enorme y lo hemos visto una y otra vez, el personaje al que le han disparado o le han dado una estocada con el sable que aloja entre el codo y el costado, el que cae exánime en el lecho al fin del monólogo… momentos que, a menudo, provocan que alguno entre el público ahogue una risita. Decía Jacques Brel que es duro morir en primavera… y más duro es hacerlo en el escenario ante decenas de ojos críticos.